Un irresistible perfume
Hace un rato estaba hablando con una amiga sobre los perfumes. En una ocasión leí que una persona no puede recordar un aroma. Y lo mismo pasa con los sabores. Sin embargo, eso no quita para que cuando huelas algo familiar se disparen tus recuerdos.
Hagan la prueba: intenten recordar cómo huele su pareja. Intenten recordar cómo sabe una fresa. No, no conjuren la imagen de una fresa. Conjuren su olor y su sabor.
¿Has podido? Pues yo tenía un colega que afirmaba que sí. O yo soy un tipo raro (que lo soy, pero no creo que en ese aspecto), o él se estaba engañando miserablemente ![]()
El olfato funciona de una manera peculiar. Yo tengo una buena memoria olfativa, es decir, cuando huelo un aroma conocido, enseguida se me disparan los recuerdos acerca de ese aroma. Tengo amigas que siempre usan el mismo tipo de perfume en cantidades industriales, así que cuando lo huelo, me acuerdo de ellas. En otras ocasiones, un olor es capaz de desenterrar recuerdos de tu niñez. A mí me ha pasado a menudo. Y me encanta usar el recurso ese de acercarme a alguien y decir qué perfume lleva, aspirando profundamente, antes de que diga una sola palabra.
Ya, ya sé qué tipo de escena se están imaginando. Guarros. Mentes sucias.
Para finalizar esta parrafada, les comento otro recuerdo que tengo acerca del olfato. La primera novela que tuve era un tomo de cuentos de ciencia ficción, uno de los cuales se titulaba «Por cualquier otro nombre» («By any other name», en el original), de Spider Robinson.
Este cuento toma algo tan aparentemente sencillo como es la percepción olfativa del ser humano como punto de partida para construir un mundo entero a su alrededor. Porque, ¿qué pasaría si la raza humana de repente adquiriese la capacidad olfativa de los lobos?
Hagan cábalas. Robinson ya las hizo, y de forma magistral, además.


encefalogramaplano dijo
¿que matan niñas para extraerles su olor con objeto de hacerse el perfume único? ¡Ah, no! ¡Que eso es de otra novela! }:-P
17 Agosto 2006 | 05:46 PM