Fantasía épica y ciencia ficción
Como podrá comprobar cualquiera que eche un vistazo al contenido de mi biblioteca, la mayoría de mis libros son de fantasia epica, de ciencia ficción o novelas históricas. Hoy voy a dejar de lado la novela histórica para centrarme en las otras dos.
El primer libro que tuve era un mazacote con dos novelas: «El fin de la Eternidad», de Isaac Asimov y «La persistencia de la visión», de John Varley. De hecho, sé que tengo una foto en alguna parte en la que se ve ese único libro en la estantería, pero no la encuentro, así que nos quedamos sin foto ![]()
El segundo libro que me compré fue «El guardián de Lunitari» (Oli, tenemos que hablar de ese libro, por dios), que formaba parte de una trilogía llamada «Preludios de la Dragonlance».
Recapitulando: un libro de ciencia ficción (bueno, dos), y uno de fantasía épica. Desde temprano se iba viendo por dónde iban los tiros.
Nunca me he puesto a contar cuántos tengo de un género y cuántos tengo de otro, pero sí recuerdo que hubo un momento en que acabé hasta los mismísimos cojones de la fantasía épica. Y les explicaré por qué.
Cuando te has leído tu enésimo libro con elfos, dragones, orcos o lo que sea, empiezas a cansarte un poco. Casi todos los libros de fantasía épica que he leído son reconstrucciones de los mundos ideados por Tolkien, el cual se basó a su vez en leyendas célticas para inspirarse. ¿O creen que los elfos son un invento de Tolkien? El caso es que cada vez con más frecuencia me daba la impresión de que estaba leyendo dragonadas, como se llama a algunos libros de este género.
Vámonos ahora al otro extremo, a la ciencia ficción. En este género hay subgéneros, como en todo. Tenemos los space opera, como la saga de Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold o las fantasías facha de Robert Heinlein. Tenemos la ciencia ficción hard como la que nos exponen autores como Robert Wilson o Greg Bear. Tenemos incluso la gloriosa saga de la fundación escrita por Asimov, basada en la sociología.
Y ahí es a donde quiero llegar. La ciencia ficción siempre encuentra una forma de sorprenderte, porque es un género enormemente amplio. Y muy satisfactorio. He comprado muchos libros de ciencia ficción, y una aventura militar de Miles Vorkosigan no se parece un carajo a las divagaciones de Golan Trevize en busca de Gaia o a las aventuras de SPARTA en la luna Europa, por poner un par de ejemplos. La ciencia ficción es un mar inagotable de diversión, al menos para mí.
Y por eso dejé de comprar fantasía épica. Mi paciencia llegó al límite cuando lei «El ojo del cazador», de Dennis L. McKiernan. No solo es una de las peores novelas de fantasía épica que he leído jamás, sino que podrían borrar eso de «de fantasía épica» y el argumento seguiría siendo válido. Esta novela es un exponente perfecto de dragonada al uso: llena de seres con nombres raros, apenas esbozados, personajes tan estereotipados que parecen salidos de un molde de cera, una historia ridícula repetida hasta la puñetera saciedad, e intentos no menos ridículos de introducir elementos novedosos en la forma de contar las cosas para darle a la novela lo que no tiene.
A partir de ahí dejé de comprar fantasía épica durante muuuuucho tiempo. De todas formas, no lo he dejado del todo, y ahora me he vuelto mucho más selecto. En su momento compré la serie completa «Añoranzas y pesares» de Tad Williams. Esa serie es buenísima, porque te sitúa en un contexto de guerra entre civilizaciones con personajes bien dibujados con los detalles fantasiosos justos. No hace falta utilizar mil criaturas raras para darle vida a una novela de este tipo, y Williams lo hace a las mil maravillas.
Otra novela de fantasía épica que me estoy comprando porque todo dios la recomienda es la serie «Juego de tronos», de George R. R. Martin. Todo quisque habla maravillas de esta novela, así que he aprovechado para pillármela por una colección del Círculo de Lectores, a ver qué tal. Ah, y se me olvidaban las aventuras de Geralt de Rivia, de Andrzej Sapkowski, un buen ejemplo de cómo delinear personajes en un mundo de fantasía.
Pero siempre preferiré la ciencia ficción, créanme. Otro día les hablo de algunas de las mejores novelas que conozco del género. Bastante largo me ha quedado ya este artículo ![]()
PS Naranjita, por cierto, ¿te había dicho que me van a regalar un montón de libros de Terry Pratchett sobre Mundodisco? El último de la serie que me van a regalar es «Soul Music», así que echa cuentas, jojojo ![]()




Ornitorrinco enmascarado dijo
Ñoss, este post podría haberlo firmado yo. También me harté de la fantasia por el regusto a clonado que tenía todo. Y tambien me he recuperado con "Juego de tronos". No conocía "Añoranzas y pesares", así que gracias por la recomendación. Ya estoy enganchado a la saga de Roma de la McCullough. Por tu culpa, añado.
7 Agosto 2006 | 02:31 PM