Hay ocasiones en la vida, pocas, en las que tienes un momento de sublime epifanía, un orgasmo mental, un nirvana completo, al descubir una perla de sabiduría que guiará tus pasos el resto de tu puta y miserable existencia.

Yo he encontrado mi guía gracias a los facinerosos de Halón Disparado, una de mis lecturas de cabecera. Sí, hermanos, ante ustedes tienen el manual de protección civil frente a un ataque nuclear.

Léanselo entero porque no tiene desperdicio. A mí este pasaje me ha llegado al alma...

No se eche a las carreteras a menos que le conste que no están colapsadas y que hay ruta abierta hacia tu destino. Jamás vague por ahí, si va a algún sitio llegue hasta él y si no puede vuelva directamente a su base de operaciones anterior. Si su vehículo funciona, ahorre la gasolina y no recoja a nadie. Es duro, pero es necesario. Todo puede ser una trampa. Sea solidario pero no tonto. No deje solo el vehículo hasta que no llegue a su destino: mucha gente va a necesitar gasolina, bujías... O el vehículo entero.

De repente siento la necesidad imperiosa de leer manuales de supervivencia de esos }:-)