Tres destellos encadenados
Les voy a hablar de tres destellos encadenados que forman una historia.
El primer destello tiene lugar a principios de julio del año pasado. Noli y yo volvíamos de la luna de miel, desde Barcelona a Gran Canaria. Cuando estábamos en el avión la tripulación de cabina puso un vídeo de un padre enseñando a afeitarse a su hijo. Y yo me emocioné de mala manera, sin que nadie más que Noli se diera cuenta.
El segundo destello tiene lugar el día de Reyes de este mismo año. Estábamos en casa de mis padres y mi sobrinita, con dos años recién cumplidos, de repente se pone a dar saltitos y a bailar delante de Noli y de mi, diciendo con esa media lenguilla que tiene «¡mia pacho! ¡mia!». Y yo me emocioné también de mala manera, sin que nadie más que Noli se diera cuenta.
El tercer destello tiene lugar este mismo año, no hace mucho, durante la proyección de la película «Crash». Hay una escena en la que una niña se esconde debajo de la cama y no quiere salir. El padre, después de un día duro de trabajo, se mete debajo de la cama para contarle una historia a su hija, una historia para que salga y se acueste encima de la cama. Y yo me emocioné también de mala manera, sin que nadie más que Noli se diera cuenta.
Y en este momento estoy escribiendo esta historia escuchando la canción «Butterflies», de Alicia Keys, encadenando las palabras, una detrás de otra, para decirles a ustedes lo que imagino que ya intuyen. Y me emociono de mala manera, pero esta vez no hay nadie para darse cuenta.
Noli y yo no podemos describir lo que sentimos ahora mismo. Decir que no cabemos en nuestros zapatos sería poco. Decir que flotamos en una nube sería el típico tópico, no por ello menos cierto. Decir que no acabamos de creérnoslo también sería cierto.
Porque vamos a ser padres. Porque vamos a traer una criatura a este mundo. Porque queremos enseñarle todo lo que sabemos, queremos aprender cosas nuevas con ella. Queremos ver el mundo a través de sus ojos para recuperar mucho de lo que pierdes en el camino.
Queremos que esa pequeña judía en el vientre de Noli que es ahora mismo se desarrolle sin problemas, venga a este mundo, nos quite el sueño, dé sus primeros pasitos, empiece a hablarnos con esa media lengua de los niños pequeños, y millones de cosas más que ni sabemos ni alcanzamos a imaginar.
Por eso yo les invito a acompañarnos en el camino que hemos empezado a recorrer. A todos ustedes, nuestros amigos y amigas virtuales. Pero amigos y amigas de alguna forma, al fin y al cabo. Queremos que compartan con nosotros lo que sentimos, sabiendo -más bien intuyendo- que no será nada comparado con el momento en el que venga al mundo.
Vengan con nosotros. Están invitados.
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Jacob dijo
Ahora vienen las alegrías, las penas, las malas noches, las carantóñas, los sueños, y un sin fin de emociones que nadie te sabrá explicar, ya que simplemente deben vivirlas. Felicidades futuros papis y enhorabuena.
Un besote a los dos
28 Junio 2006 | 10:20 AM