Lo que voy a escribir hoy aquí corresponde a lo que en el World of Warcraft denominamos un /cry ;) Es decir, una llorona.

Verán, mi amigo Óliver habló hace un tiempillo de la revista Edge, una revista sobre videojuegos que es de lo mejorcito que se ha publicado en este país en un par de eras geológicas. Es una revista dirigida a un público más madurito (no necesariamente en lo físico), con ganas de saber lo que hay tras la industria del videojuego. Y nótese que recalco eso de industria, y no lo hago por casualidad.

¿Que por qué les cuento esto? Pues porque mi sueño frustrado siempre ha sido convertirme en desarrollador de videojuegos. Dejen de descojonarse ya, hombre ;)

La mayor parte de la gente percibe el mundo de los videojuegos según dos enfoques: puro vicio (en cuyo caso eres un gamer) o indiferencia (en cuyo caso mirarás mal a los gamers). Sin embargo, hay un tercer enfoque que no mucha gente tiene, y consiste en percibir el mundo de los videojuegos como una industria, como un posible reto profesional.

Cuando empecé a introducirme en el mundo de los videojuegos, de manos de mis amigos (sobre todo de Mavick) y de la revista Micromanía (segunda época, tamaño periódico, y nada que ver con la porquería en que se ha convertido), me sentí atraído de inmediato por la vertiente como desarrollador.

Pero como dicen en mi familia, más aceite da un ladrillo. Está claro que en Canarias no tengo la menor oportunidad de incorporarme a ese mundo. Tendría que irme a la Península (cosa que ahora mismo no me apetece nada, nada, nada, nada). Y en el caso de que diera el salto, casi todos los estudios de desarrollo te piden experiencia previa en desarrollo de videojuegos, lo cual es una paradoja digna de la mecánica cuántica más enrevesada. Los tiempos en los que podías desarrollar un juego en solitario o con un grupo de amiguetes quedaron atrás.

Recuerden, esto es una industria. Yo trabajo en desarrollo de software, así que conozco cosillas sobre plazos demenciales, compromisos de diseño, especificaciones funcionales y esas cosas. Los videojuegos no son una excepción, claro. Luego lees el artículo de la Edge de este mes sobre lo jodido que es meterse en ese mundo a través de una de las puertas obvias (evaluador o tester de videojuegos), y te deprimes todavía más.

¿Que para qué les comento esto? Pues porque el blog es mío y me lo follo cuando quiero, claro }:-)

Hala, ya me he quedado más a gusto, jojojo.