Ad astra, ad eternum
Hay días en los que salgo del trabajo hecho una mierda. Con el cerebro roto de tanto pensar y con el alma por lo suelos, después de un mal día.
¿Y qué es lo que hago yo en estos casos? Pues me pongo a sacar fotos. Sí, soy así de raro. Me monto en el coche, arranco y me quedo mirando al cielo pensando que casa perfectamente con mi jodido estado de ánimo.
Luego veo la torre. Me paro. Saco el trípode. Saco la cámara. Saco tres fotos. Tres. Ni una más.
Luego las combino. Y sale esto.
Lo único que se me viene a la cabeza es «torres más altas han caído», pero eso es algo que no tiene sentido. Sencillamente no lo tiene.
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