¡Que viene La Pepa!
Para los que vivan en Gran Canaria, no me estoy refiriendo a nuestra queridísima alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, precisamente ![]()
Me explico. Mi padre siempre ha sido hombre de contar batallitas. Es cosa de familia, porque a mi abuelo también le gustaba, y por lo que sé, a mi bisabuelo también. Por lo tanto, ya saben que este blog podría llamarse «Batallitas 2.0» tranquilamente. Esta noche duermen más tranquilos habiendo desvelado uno de los enigmas del universo: mi constante logorrea.
Bien, sigamos. Como decía, mi padre siempre me ha contado batallitas (quiera o no; es otro rasgo de familia), y una de las que me contaba se refería al tranvía a vapor que surcaba las calles de Las Palmas de Gran Canaria, también llamado «La Pepa» (de ahí el grito que profería la gente cuando venía el tranvía y que da título a esta historia). Esta es una foto de 1940 obtenida a través del fondo bibliográfico digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Hoy me he acordado de las historias que me contaba mi padre porque en las obras de repavimentación (también podríamos llamarla «repavimentación porque me sale de las gónadas», Pepa (la otra) podría haber dixit) de la Calle Mayor de Triana han puesto al descubierto los railes de la antigua línea de tranvía, como puede verse en este artículo de Canarias Ahora.
Este cachito de historia que las obras han desenterrado data de 1890, año de la puesta en servicio del tranvía, que comunicaba el casco antiguo de la ciudad (supongo que se trata de la zona de Vegueta) con la zona del Puerto de La Luz, nuestra interfaz de entrada/salida con el resto del universo durante mucho tiempo. Hoy sigue siendo así, al menos en lo tocante al transporte de mercancías. Por cierto, el nombre «La Pepa» viene del día de inauguración de la línea, en el día de San José.
Aquí tienen una foto sacada del fondo de fotografía antigua de la FEDAC, obtenida entre 1890 y 1895:
El sistema de propulsión del tranvía fue el vapor, mediante carbón, desde 1890 hasta 1910, fecha en la que se pasó al sistema eléctrico. Ello se debió no solo a razones de índole energética, sino también a la cantidad de porquería que la locomotora soltaba en plena Calle Mayor de Triana, auténtica arteria comercial de la ciudad.
Luego estaban los accidentes, claro. Hubo tantos accidentes de gente atropellada (sobre todo niños) que la compañía se vio obligada a destinar un empleado para que caminara delante de la locomotora, avisando de su llegada. Se puede ver al empleado en la postal de 1895 que aparece en este artículo (en PDF) de la revista «Vía libre», publicado en 1990 (aquí tienen el enlace al artículo completo). Ah, también la he encontrado en el fondo de fotografía de la FEDAC.
«La Pepa» murió con la llegada de las guaguas municipales (autobuses, si lo prefieren) hasta la década de 1930, más o menos. Sin embargo, después de la Guerra Civil Española era tal la falta de combustible líquido que se resucitó el travía como medio más o menos barato de locomoción.
No he encontrado el año de defunción definitiva de «La Pepa», así que si alguien lo sabe, que deje un comentario
Como podrán ver en el artículo de Canarias Ahora, Nardy Barrios, una de las concejales del Ayuntamiento de Las Palmas ha propuesto cubrir con cristal los raíles que las obras han puesto al descubierto, para que todos podamos contemplar ese cachito de historia de Las Palmas de Gran Canaria. A mí me parece una buena idea, dicho sea de paso.





]V[orlock Zernebock dijo
Leyendo este post me acabo de acordar de "la otra Pepa", la Constitución de 1812 que recibió ese nombre porque, al igual que el tranvía, se creó el día de San José.
Por eso del grito "!viva la Pepa!" ;)
Saludos
3 Junio 2006 | 10:46 PM