Sendero desde Cruz de Moriscos hasta Guía, más o menos
A estas alturas, los que leen mis desbarradas habitualmente sabrán que a Noli y a mí nos gusta mucho hacer senderismo. Lo que pasa es que, ejem, normalmente parece que estemos un poquillo gafados. Nos suelen pasar cosas raras en las caminatas a las que vamos. Pero somos inocentes. Del todo. Lo juramos.
El sendero que hicimos intentamos hacer este sábado iba desde Cruz de Moriscos, muy cerquita de la cumbre de Gran Canaria, hasta Santa María de Guía, lugar en el que vive mi amigo Yeyo. El día estaba radiante, teníamos protector solar en abundancia y ganas de patear los más de 20 kilómetros que tenía el camino. Incluso fuimos de «sobraos» empezando el camino en la Degollada de las Palomas, muy cerquita de la Cruz de Tejeda.
Como en cualquier otra caminata, empezamos con ganas de patear. Ahí, marcando el paso ![]()
Hace años hicimos parte de este camino, pero en aquel entonces los árboles estaban intactos. No sé cuál de los incendios que hemos sufrido es el que dejó los árboles en este estado...
Como pueden ver en la foto, los pinos canarios son muy resistentes al fuego. Dentro de unos años estarán como siempre.
Todavía estábamos bastante cerca de la cumbre, y eso se notaba por las vistas. Y por el mar de nubes, claro.
Mm... De todas formas creo que este pino no quedó nada bien parado, no.
A medida que íbamos descendiendo las vistas se iban haciendo más espectaculares.
Pasamos al lado del Montañón Negro en nuestro camino a los Pinos de Gáldar... De todas formas me quedo dudando... ¿Es esa la Montaña del Capitán en realidad? Yo no llevaba el mapa, así que... ![]()
Uno no desaprovecha la ocasión para hacer fotos gamberras como esta
A Oli le gusta hacer el mendrugo, como a mí.
Finalmente llegamos al mirador de los Pinos de Gáldar, dominando la caldera homónima. Mi colega Alexis tomaba un rato el sol, como los lagartos. Y había mucho sol.
Aquí tienen una vista en dirección a la caldera.
Justamente después vino lo bueno
Veamos... Teníamos que bajar mucho. Pero mucho, mucho. El camino de bajada era, según la guía del sendero, vertiginoso. Y vaya si lo era. 20% de inclinación, decía aquello. Parecía una prueba de esquí de fondo, cojones. En la foto puede que no se aprecie, pero la verdad es que la bajadita acojonaba un poco.
Tomé esta foto a medio camino en la bajada, que zigzagueaba entre los pinos y las montañas de picón.
Tras el descenso y después de tomar un desvío empezamos a caminar por el Lomo de los Galeotes. El muro que se ve a la izquierda derecha marca la linde entre los municipios de Guía (a la derecha del muro) y Gáldar (a la izquierda del muro).
Tras pasar el Lomo de los Galeotes, en el cual tuvimos nuestro primer percance (Marta, una amiga, se hizo un esguince de tobillo), llegamos a la carretera, a la altura del cruce de Fagagesto. Los ojos se me iluminaron con la posibilidad de ver vaquitas.
Y la jodimos.
A partir de ahí perdimos el camino miserablemente. Y no solo nos equivocamos, sino que encima estuvimos caminando unos cuantos kilómetros sobre asfalto, lo que me dejó el gemelo de mi pierna derecha al queso.
Pero bueno, que no se diga... Hice alguna fotografía del «paisaje rural».
No contaré el resto de nuestras tribulaciones aquí porque cuando descubrimos que estábamos perdidos cuan pulpos en un garaje, se nos quitaron las ganas de sacar fotos. Les dejaré una última de la Montaña de Guía (o de Gáldar, según a quién le preguntes) en lontananza, entre los campos de cardos.
En fin, nos hemos conjurado para hacer de nuevo la puñetera caminata. Pero esta vez como mandan los cánones, carajo. Estoy empezando a pensar que realmente estoy gafado ![]()
PS Como siempre, tienen el álbum de fotos de la caminata en Flickr.
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Jacob dijo
Jajajajajajajajajajajajajaja
16 Mayo 2006 | 09:20 PM