Viejos recuerdos de Cthulhu

Imaginen que están conduciendo una noche por una carretera solitaria que pasa al lado de un mirador poco iluminado. No hay nadie más en la carretera. Es tarde, y se supone que la gente está recogida en casa porque hace frío.
De repente, llegas al mirador, que no tiene farolas, y ves a un grupo de chavales, abrigados con ropas de aquí y de allá, sentados en círculo en torno a un montón de papeles, alumbrándose con velas mientras cuchichean en contubernio.
Cuando pasas con el coche, los chavales dejan lo que están haciendo y te miran fijamente, con una mirada perdida que no está del todo en este mundo. En ese momento pisas el acelerador, dispuesto a alejarte rápidamente de allí y llegar a la seguridad de tu hogar. No sabes lo que estaban haciendo aquellos chavales, pero tampoco quieres saberlo. Lo más probable es que le digas a tu pareja algo así:
María, acabo de ver a unos machangos haciendo ritos satánicos de esos en el mirador de Fataga. Chacha, qué susto.
Pues yo no era el conductor. Yo era uno de esos chavales, hará como cosa de 15 años, oficiando de director de juego en una partidita de rol de «La llamada de Cthulhu».
La idea de jugar a rol en los mundos inventados por Lovecraft partió de mí y de Mavick, un viejo amigo inquieto como él solo, aunque la ambientación a base de velas en un lugar oscuro era cosa mía.
Guardo frescos los recuerdos de aquella partida en la cual un grupo de 10 personas de repente quedó físicamente separada mientras era atacada por lobos en algún punto entre la ciudad y su destino... Logré provocar miedo, y eso, para un director de juego de Cthulhu, sabía a gloria.
¿Saben quién era uno de los jugadores? Pues nuestro querido Sinsangre. Y para que vean que no miento, esta era su hoja de personaje (fíjense en el nombre que se puso) ![]()
Para que vean que nos metíamos a fondo en el juego, esta es la ficha de personaje de una amiga que se apellidaba McKenna. Nunca más volví a verla (ahora alguien dirá que nos la cargamos en un ritual satánico).
Menudo ataque de nostalgia que me ha dado... Las fichas de los personajes tienen hasta pegotes de cera de las velas que utilizamos para dar ambiente.
Creo que volveré a sumergirme mentalmente en aquella época... Haré una tirada de dados contra mi cordura ![]()




polidori dijo
¡Uf! Nunca le he dado al rol, pero suena angustiosillo. Claro, que no me extraña que nos sueltes de vez en cuando alguna de esas parrafadas tuyas del Lovecraft...
¡Chacho, das miedo!
;-)
25 Abril 2006 | 01:28 PM