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La Coctelera

Ad astra

El blog es de Chuck Norris y me lo follo cuando él quiere

24 Abril 2006

Caperusita Roja

No, este talibán ortográfico que les escribe no ha perdido el norte ni sufre de meningitis aguda. El título de esta historia no es casual }:-)

Veamos, si escuchan a un canario decir «Caperucita» les sonará como «Caperusita», con «s». Pues lo que les pongo aquí es un relato de Caperucita Roja al estilo canario, usando palabras de las nuestras... Aunque debo reconocer que muchas de ellas no me suenan de nada. Cosas del progreso, imagino.

El cuento me ha llegado por correo por dos vías diferentes, y se atribuye a Donina Romero, escritora y directora de teatro nacida en Las Palmas de Gran Canaria. El caso es que no tengo ni puta idea de si lo ha escrito ella realmente o no. Con la misma es un bulo como una casa. Como me ha aclarado ArteVirgo en los comentarios, efectivamente, el cuento es de Donina Romero.

Ah, hay palabras que no entiendo ni yo, y hay otras que hacía siglos que no oía (como «ser de mala tiempla», o lo que es lo mismo, «ser un tipo malcarado»).

Pues bien, el cuento se titula «Caperucita Roja a lo canario» y tiene esta pinta.

Érase una vez un guayabillo de niña llamada Caperucita Roja, zafada, más ensayada que una escopeta y con mucho tino para hablar, que nunca se metía en rebotallos ni rifirrafes, que no era faltona e iba arregladita como un tollo compuesto pues no le gustaba afrentar a su madre vistiendo como un pilfo.

Deseaba visitar a su viejita abuela que vivía en el bosque y a quien ya se le estaba yendo el baifo porque la estaba abicando, y antes de que la espichara quería llevarle una cereta de tunos indios, una lecherita de beletén más una taleguita de gofio misturado, o sea, de trigo y millo que tanto le agradaba a la anciana señora.

Así es que arrancando la penca, la niña se adentró en el bosque con cierto chirgo, pues sabía que el rabo de perinqué y totorota del lobo, confianzudo y de mal tabefe, la espiaba para trincarla y comérsela de enyesque acompañado de una pella de gofio y plátano, dos jareas, un lebrillo de carajacas, papitas arrugadas con mojo encarnado de la puta la madre y una botella de agua de San Roque con gas.

El lobo era un palanquín de aspecto revejido, flaco como una verguilla y un pejiguera siempre dispuesto a jeringar. Así es que en cuando vio a Caperucita se puso a dar esperridos como un mataperro para asustarla, pero Caperucita, enroñada y con su pachorra de siempre, ante aquel cloquío lo miró de refilón y sin levantarle el gallo le dijo que el que iba a cobrar iba a ser él, que a ella nadie le cogía la camella, haciéndole fos y continuando su camino sin atorrarse, lo que dejó al laja del lobo margullando en saliva y rezongando de amulamiento por no poder comérsela y empajarse.

El lobo, rascado y de mala tiempla, se acercó al río a refrescarse el totiso y el gaznate por no tener cerca un cafetín para un carajillo, y allí, sentado sobre una piedra, pegó la hebra consigo mismo mientras se comía las uñas hasta las raspas y con el pensamiento trataba a Caperucita de risquera, echona, cocorioco, erizo cachero, trasmallo y no sé cuántos adjetivos a cual más peyorativo.

Emborregado, agoniado y con la matraquilla de querer comérsela, corrió desesperado a casa de la abuelita bajo un chipi-chipi que lo dejó entripado y renqueando de tanto correr.

Como era un poco tabaiba, aunque farol y malo como un aguaviva, estornudó cerca de la ventana, con lo cual al oírlo, abuela y nieta, que le escarmenaba el pelo a aquella, cogieron sendos teniques para darle un macanazo y acabar con el guineo ya que no podían verlo ni en pintura y que así se fuera escaldado de una vez por todas.

Los teniques salieron como voladores rabúos por la ventana yendo a caer con geito sobre el zarandajo del lobo que, escarranchado en el suelo, se comía una embozada de fresas para matar el hambre. Como un sanana, enchapado de vergüenza y doblado como una alcayata salió de allí con pronta retirada, mientras Caperucita y su abuelita (que se había olvidado que estaba con la quilla en el marisco y ya para la gueldera) se comieron un cucurucho de helado y roscas de azúcar mientras llenaban la habitación de sopladeras de colores con belingo incluido.

servido por adastra 15 comentarios compártelo

15 comentarios · Escribe aquí tu comentario

]V[orlock Zernebock

]V[orlock Zernebock dijo

Ñoh, no había leído tantas expresiones canarias juntas en mi vida. Si es verdad que esa mujer escribió el texto se nota que es de Las Palmas porque hay muchas palabras de allí que en la isla de enfrente no usamos.

Imagino que si alguien consiguiese hacer una traducción al chicharrero podría entender más palabras y expresiones, pero en general se entienden casi todas.

24 Abril 2006 | 05:36 PM

adastra

adastra dijo

¡JAJAJAJA! Como ejercicio no estaría mal, ]V[orlock :) Te aseguro que hay unas cuantas de esas expresiones que no me sé ni yo, y eso que me he pegado media vida oyendo hablar canario profundo a mis abuelos.

Aaaah, cuanto conocimiento perdido... :)

24 Abril 2006 | 05:42 PM

yeyo

yeyo dijo

Jajajajaja...Lo leí antes con MP y lo he vuelto a leer...¡Quiero más!...Ya sabes, habrá que utilizar esto para adaptar otros textos "memorables"...¡Qué bueno!

24 Abril 2006 | 05:44 PM

artevirgo

artevirgo dijo

Sí es de ella, lo publicó en La Provincia hará un par de semanas y te agradezco que lo pongas aquí, porque en casa me tiraron el periódico a la basura. Les monté el pollo porque lo quería aprovechar en mis clases de lengua con los belillos de la ESO. Te sales.
Ahí te va un enlace de una grabación de textos de Pancho Guerra que va por esos derroteros del habla canaria.
Salud y cultura.

http://www.bienmesabe.org/noticia.php?id=10262&f=1145862600&s=1

24 Abril 2006 | 06:06 PM

adastra

adastra dijo

Muchas gracias, Artevirgo. Comentarios como este enriquecen que da gusto la conversación. Enseguida corrijo el artículo para afirmar que lo ha escrito Donina Romero.

¡Un abrazo!

24 Abril 2006 | 06:16 PM

elfelis

elfelis dijo

De un calvo isleño a otro calvo isleño (aunque no del mismo archipiélago) ... ¿te atreves a ponerle voz?

24 Abril 2006 | 06:30 PM

adastra

adastra dijo

¡Coño, coño, coño! Pues mira, me gusta la sugerencia. De acuerdo, le pondré voz, a ver cómo me sale }:-)

Por cierto, de Baleares, supongo. ¿Acierto? ;)

24 Abril 2006 | 06:59 PM

elfelis

elfelis dijo

Pozí, e informático (¿deformático?) también, para más INRI.

PD: ¿Te paga algo el Gobierno Canario para hacer tan buena propaganda de tus islas? Me están entrando unas ganas de ir a dar una vuelta por ahí ....

25 Abril 2006 | 09:35 AM

adastra

adastra dijo

¡JAJAJAJA! No, elfelis, el Gobierno Canario no me paga un duro... Más quisiera yo :) Pero si hay una cosa que tenemos los canarios es amor sin límites por nuestras islitas.

Un abrazo.

25 Abril 2006 | 11:46 AM

Ad astra

Ad astra referenció

Una caperuza de 12.000 lerus

Es posible que recuerden que hace un par de meses escribí acerca de una versión de Caperucita Roja escrita con palabras y giros canarios, obra de Donina Romero...

23 Junio 2006 | 03:34 PM

tirma

tirma dijo

me ha gustado mucho. pero a mi parecer le encunetro un fallito en vez de titularse " CAPERUCITA ROJA" tendrian que haberle puesto: "CAPERUCITA ENCARNADA" que sin duda asi queda mucho mas canario

17 Noviembre 2006 | 04:43 PM

julio

julio dijo

me parece una porqueria pura basura

13 Enero 2007 | 02:16 AM

ana sol

ana sol dijo

hola ro como estas

15 Julio 2008 | 04:18 PM

rebeca

rebeca dijo

espero que entren ami pagina web y ma manden un correo si sirvio al rebecacruznu@hotmail.com les agradesco detodo corazón sime mandan el correo...
MUCHAS GRACIAS

16 Octubre 2008 | 03:51 AM

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