Llevo un tiempo rumiando lo que acabo de hacer: eliminar las estatísticas de mi blog. Finalmente, cuando volvía ayer para casa, decidí cargármelas.

Creo que puse las estadísticas en octubre del año pasado, o quizás fuera antes, no sé. Cuando las puse, a través de StatCounter, sufrí el síndrome típico de obsesión con el número de visitas y esas cosillas. Visitaba mi página de estadísticas todos los días a ver si había subido el número de páginas visitadas. Y como bajara, me entraba la depresión XD

El caso es que hace muchos meses que no miro las estadísticas. En cierto modo no ha sido una decisión consciente. Un buen día dejé de mirar las estadísticas, y así he seguido hasta la fecha. Creo que el punto de inflexión llegó cuando fui realmente consciente de que hay unos cuantos habituales que siguen día a día las paridas que vomito aquí. Y como ya dije en una ocasión cuando expliqué la diferencia entre «lectores clara» y «lectores yema», siempre he orientado mi blog a los lectores habituales, no a los lectores casuales.

Por lo tanto, ¿qué sentido tiene tener un sistema de estadísticas en el cual la mayor parte de las visitas proceden de gente que llega al blog vía Google, por ejemplo? Ninguno. Los lectores clara no siempre se quedan en el blog. Si se quedan, parasán a convertirse en lectores yema.

Suelo ser profundamente pragmático. Si algo no sirve, lo quito, y tener un sistema de estadísticas que no miro es una gilipollez. Es posible que alguien piense que voy de sobrao quitándolas, cosa que me la trae al pairo, vamos. Sé que hay unos cuantos lectores ahí afuera, y la diferencia entre que se queden o que se vayan está en mi mano y en mi forma de escribir. Si lo hago bien y les interesa lo que cuento, se quedarán. Si no, se irán. It's up to me.

Hoy he mirado las estadísticas por última vez y me he dado cuenta de que me he mantenido constante en el tiempo que llevo escribiendo, cerca de un año. Creo que puedo darme con un canto en los güevos por ello }:-)

A otra cosa, mariposa.