El summum del friquismo vaquitófilo
Yo provoco un efecto curioso en todos los que me conocen, tanto en persona como de forma virtual: cada vez que una de esas personas ve una vaquita, piensa automáticamente en mí. Es como lo de los perros de Pavlov, pero más retorcido. Y más friqui.
Yo tengo muchas vaquitas, y de eso ya les he hablado. Así que no es raro que de repente Churumbo, uno de mis lectores me mande un enlace a esto:
¿Que qué es eso? Un ordenador de vaquita, claro. Er... Sí, la torre donde está la placa es la vaquita.
Eso es posible con un determinado tipo de placas llamadas ITX, apropiadas para empotrar en equipos de salón, normalmente más pequeños. O en vaquitas, ya puestos.
Si no fuera porque no tengo tiempo para hacer estas cosas, me fabricaba el modelo y lo ponía en el salón, junto a la tele. Sublime.
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