El futuro de los videojuegos
La semana pasada estuve leyendo una historia en AnaitGames titulada «Los videojuegos ¿Especie en peligro de extinción?». Impagable. Pero vayamos por partes.
A fuerza de repetirlo acabaré cansándolos, pero me arriesgaré: soy adicto a los juegos de ordenador. En el buen sentido de la palabra, claro. Y este mismo comienzo da una pista sobre el contenido del artículo que les he enlazado. Imaginen que yo digo «soy un adicto a los libros de Agatha Christie» o bien «soy un adicto al cine de terror coreano». Ningún problema, ¿verdad?
¿Entonces por qué rayos algunos de ustedes han pensado que yo tengo un problema siendo adicto a los juegos de ordenador? ¿Y por qué leches me he visto en la necesidad de justificarlo diciendo «en el buen sentido de la palabra»? Ven por dónde van los tiros, ¿no?
Estoy hasta los cojones de la persecución constante a la que se ve sometido el sector de los videojuegos. «La naranja mecánica» es considerada una obra maestra del cine, amada u odiada, pero no veo que nadie proponga quemar hasta la última copia por constituir apología de la violencia extrema. Pues falta poco para que alguien pida algo semejante para los juegos de ordenador: impuestos para los «juegos violentos», intentos de prohibir la distribución de unos juegos que vienen perfectamente clasificados por edades, etc.
El desarrollo de los juegos de ordenador no deja de ser una industria más, con sus vicios y sus virtudes, y está ahí para ganar dinero entreteniendo a su público objetivo. Exactamente igual que cualquier otro sector de la industria del entretenimiento, ya hablemos de cine, de películas o de fabricación de bondage para practicar tus perversiones sexuales favoritas.
La historia publicada en AnaitGames cuenta todas estas cosas y mucho más. Es bastante larga, aunque merece la pena leerla solo por saber cómo vemos el panorama de la industria de los videojuegos aquellos que la disfrutamos. Por otro lado, dejé un comentario en la historia en el que decía que nosotros, jugones empedernidos y futuros/actuales padres de familia, tenemos la responsabilidad de enseñarle a nuestra prole el uso y disfrute de los videojuegos como un medio de entretenimiento más. Mejor que muchos otros, me atrevería a decir.
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