Este sábado me fui a hacer un poco de senderismo (¡por fin!), e hice la ruta de las aguas de Tirajana, de la que ya les he hablado, con tres amigos: Alexis, Óliver e Israel. Por cierto, dos de ellos son, además, compañeros de clan en el World of Warcraft. Para que luego digan que no cogemos aire puro y tal (bueno, a alguno le sentó mal, de puro urbanita).

La caminata no fue muy dura para las animaladas que solemos montar, pero por cuestiones del directo, yo no podía estarme pateando esos mundos de dios hasta la noche.

El día era magnífico. Un sol radiante, ni una nube en el cielo y una temperatura suave. Un gustazo. Fuimos en mi coche hasta el mirador que está justo encima de la presa de La Sorrueda. Las vistas desde allí son impresionantes. Ah, por cierto, tienen todas las fotos de esta historia en su correspondiente álbum en Flickr.

Eramos cuatro cenutrios dispuestos a patearnos esos mundos de dios. Y tres de nosotros compañeros de clan del WoW. Ya se podrán imaginar algunas de las conversaciones que tuvimos }:-)

Empezamos el camino atravesando la Fortaleza Grande, caminando carretera arriba desde el mirador. Alexis casi me hostia cuando le dije que no llevé mi magnífica linterna de diodos. Menos mal que la cueva era pequeñita (desde abajo no se veía).

Al atravesar la cueva el panorama que se nos ofrecía era impresionante. El sendero nos iba a llevar justamente a la Fortaleza de Ansite, la montaña que se ve al fondo.

El camino hacía una curva en el fondo del barranco, lleno de palmeras (phoenix canariensis, como bien indicó Israel).

La pena es darse cuenta de que gente guarra hay en todas partes. Eso sí, el fabricante del tambor de lavadora que encontramos puede estar orgulloso de la inoxidabilidad de la parte interior del tambor.

Finalmente llegamos al mirador de la Fortaleza de Ansite. Más vistas impresionantes.

Desandamos un poco el camino para seguir descendiendo en dirección al barranco de Tirajana. Mucho más abajo, el barranco pasa justo al lado de mi casa.

La verdad es que no creo que hubiéramos podido tener mejor clima para la caminata. El cielo estaba de un azul perfecto.

¡De repente encontramos agua! No había mucha, porque hace unas cuantas semanas que no llueve, pero Álex quiso ponerse a remojo un rato.

Y yo me dediqué a hacer el cenutrio, que se me da bien.

A Óliver le dio complejo de castor y se puso a desviar el curso del agua. Un auténtico gamberro.

Álex y yo tuvimos ocasión de comprobar que nuestras botas impermeables resisten bien los embates.

Finalmente llegamos al muro de la presa. La presa de La Sorrueda se está rebosando todavía, después de varias semanas, y el túnel de desagüe estaba en acción.

No pude resistirme a fotografiarme en pose bucólica.

Tras lo cual subimos al muro de la presa para contemplar otra perspectiva de La Sorrueda.

Antes de comer fuimos a ver el tubo de desagüe de la presa. Acojona, y eso que no pudimos acercarnos mucho.

Y después de comer subimos por la carretera hasta el coche, aprovechando para hacer una panorámica general de la presa y los alrededores.

¡Y eso fue todo! Ya nos ha picado de nuevo el gusanillo y estamos planeando varias caminatas más salvajes que esta, que fue muy suave. Como siempre, verán lo que hay en este blog :)

PS Es más que posible que me haya confundido con algún accidente geográfico, porque el mapa que llevamos no era muy preciso que digamos. Si alguien ve alguna cagada, que me lo haga saber.

PPS A lo largo del camino contamos millones de anécdotas y vimos un montón de cosas más, pero como no tengo ganas de escribir un palimpsesto, tendrá que bastarles con esto ;)