La importancia de tus historias
En principio iba a titular esta historia «la importancia de mis historias», pero pensando sobre la susodicha, decidí cambiar el título. Ahora verán por qué.
He visto en algunos blogs una sección, normalmente en el panel lateral (o su equivalente) en el que el autor o autora pone una lista de las historias que más le han gustado entre todas las que ha escrito. Es una manera de llamar la atención sobre momentos en los que hemos estado especialmente inspirados. Puedes poner historias que te gusten a ti como autor, historias muy comentadas, historias muy visitadas según las estadísticas, etc.
Yo siempre estoy pensando perrerías que se le puedan hacer al blog para mejorarlo, y la lista que les comento es algo que se me pasó por la cabeza antes de poner el enlace para que puedan saltar al azar entre las historias que he escrito. Al final decidí no hacerlo.
¿Por qué? Por una razón muy sencilla, a la par que peregrina. La verdadera importancia de las historias que yo escribo la determinan ustedes, mis lectores y lectoras. Yo puedo escribir una historia de tipo «que me den por culo», y pensar que voy para el Pulitzer, y sin embargo no la comenta ni dios. Por otro lado, a veces escribo una historia a toda leche, sin muchas ganas, y resulta que comenta hasta el gato, creándose una conversación de tres pares de cojones.
Por lo tanto, pensé para qué coño iba a colocar una lista de tales historias. Total, son ustedes los que tienen la última palabra, los que hacen que uno tenga ganas de seguir vomitando estupideces sobre el teclado, como esta que me ocupa :) En cierto modo, a pesar de que escribo sobre lo que me da la real gana, sería de gilipollas no reconocer que buena parte del rumbo que ha tomado este blog se debe a la influencia de la gente que comenta, tanto en abierto como tras la galería, que los hay :)
Así pues, sigan leyendo, si les apetece. Ya tengo mi reflexión de retrete de la mañana.
PS En realidad no es una reflexión de retrete, porque como sabrán los que me leen habitualmente, siempre tengo un libro en las manos cuando evacuo mis inmundicias, lo que me deja poco espacio para imaginar historias. Sin embargo, la ducha y la vuelta a casa en coche sí que me deja tiempo para poner en funcionamiento mi recalentada mente. Lo que pasa es que «reflexiones de retrete» tiene más gancho que «reflexiones de volver-a-casa-en-el-coche-al-salir-del-curro». Aclarado queda.
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Antares dijo
Y qué verdad más grande dijiste... jajaja... Es un tanto (o muy) frustrante creerte el mejor escritor de historias en ese momento y que pase desapercibida... Pero se compensa con el resto. Por lo menos hasta día de hoy no he tenido ningún comentario desafortunado ni insultante, lo que debo considerar una honra.
Lo mejor: los incondicionales.
Aquí hay una.
Un abrazo, "gurú"
1 Marzo 2006 | 02:36 PM