Hay bromas y bromas. Algunas no tienen gracia maldita y otras son tan pesadas que te dan ganas de enchufar la broma en el tubo de la crema de chocolate [*] del perpetrador.

Sin embargo hay bromas que merecen la gloria, por lo elaboradas y por lo geniales que son. Les presento un caso de estos, al menos en mi nada humilde opinión :)

Imaginen que se van de viaje a un congreso durante dos semanas y al llegar se encuentran con su teclado lleno de vida. Pero de la vegetal.

Esto debe ser lo que llaman un teclado ecológico

Pues eso es lo que le pasó a Erik Fransén. Si no tienen problemas con el inglés lean las explicaciones, que no tienen desperdicio, aunque las fotos sirven por si solas para ilustrar bastante bien la gamberrada.

PS Por cierto, el título de la historia viene a que he traducido del título original (Can you grow cress in a keyboard?) cress como «berro». Eso no se parece mucho a los berros que Noli y yo echamos en el potaje, así que imagino que la traducción muy buena, muy buena, como que no es. Si alguien es capaz de aclararnos qué cojones es lo que han plantado estos tipos en el teclado del pobre Erik, estaremos encantados de que nos lo digan a través de los comentarios ;)

[*] Evidentemente me refiero al recto. Retorcido que es uno.