Si lees mi blog sabrás que cuando tengo una cámara de fotos en las manos me convierto en un puto paparazzi. Fotografío todo lo que se mueve. Y lo que no se mueve también.

Así puestos, ya se imaginarán las cotas orgiásticas de dedo-en-la-cámara que he alcanzado el fin de semana pasado en Lanzarote :) Además de las panorámicas de Lanzarote que les presenté ayer, saqué muchas más fotos individuales. Concretamente 204 fotos.

En la mayoría de las fotos aparece uno de los cuatro cenutrios que andábamos dando vueltas por allá, y normalmente aparecemos haciendo el pato. Sin embargo, hay unas cuantas que tienen su historia, historia que les contaré aquí, si me alcanzan las palabras :)

Antes de empezar, dos apuntes:

  1. No hay ni una sola foto de los sitios más famosos de Lanzarote, como el interior de la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua. Bastante hicieron nuestros anfitriones llevándonos a ver toda la isla para encima tener que esperarnos mientras veíamos esos sitios. Haremos esas fotos en el segundo round.
  2. Todas las fotos están en un álbum de Flickr.
  3. Las panorámicas se encuentran en un álbum separado.
  4. Si pinchan en cada foto, verán la versión su versión en Flickr, bien grande.

Ya sé que son cuatro apuntes, no dos, pero no me da la gana cambiarlo. Bueno, vamos con las fotos. No soy Yeyo, pero lo haré lo mejor que pueda (no esperen poesía, que uno es muy ingeniero).

Empezamos nuestro periplo entre los vientos de San Bartolomé. Hacía un frío de narices. Un día triste.

San Bartolomé de Lanzarote

Sin embargo, en cuanto fuimos un poco al sur, como siempre pasa en Canarias, el tiempo mejoró espectacularmente.

Camino de Tinajo

El diablillo de Timanfaya nos esperaba para darnos la bienvenida.

El diablillo de Timanfaya

Entre los desolados parajes de Timanfaya nos movimos.

Parque Nacional de Timanfaya

Y seguimos rectos nuestro camino, en dirección al Golfo.

Carretera del Parque Nacional de Timanfaya

El Golfo es un lugar alienígena (y no lo digo por las modelos de la foto). Allí se rodó una escena de «Enemigo mío».

La Laguna de Clicos en El Golfo

Continuamos nuestro camino hacia Los Hervideros.

Los Hervideros

Nos metimos entre las rocas buscando la furia del mar.

Nosotros en un bufadero de Los Hervideros

Créanme, no les gustaría caerse al agua en ese lugar...

La marea rompiente en Los Hervideros

En Playa Blanca nos esperaba la vista del islote de Lobos y Fuerteventura.

Islote de Lobos y Fuerteventura desde Playa Blanca

Siguiendo nuestro camino tuvimos tiempo de reirnos con las ocurrencias de algún lugareño.

El helicóptero de Yeray

Tras una copiosa comida en Tías en la que cayó una botella de tinto Viña Herminia...

Dándole al vino tinto firme y duro

Nos dirigimos a Arrecife. Allí vimos la puesta de sol desde la Playa del Reducto.

Puesta de sol desde la Playa del Reducto

Si hay algo que puede competir en hermosura con el Charco de San Ginés, es mi niña :)

Noli en el Charco de San Ginés

La tarde invitaba a reflexionar, sin duda.

Reflexionando en el Charco de San Ginés

Noli y yo naufragábamos delante del paisaje siempre que podíamos.

Buque encallado en Arrecife

Vimos que en Arrecife se preocupan por la globalización esa.

Grafiti sobre globalización en Arrecife

Hasta aquí el primer día. No estuvo nada, pero que nada mal. Pero al día siguiente todavía nos quedaba camino por recorrer.

Camino de Teguise

Visitamos la ciudad señorial de Teguise.

Edificio de Teguise

Una ciudad con mucho duende.

Calle del Duende en Teguise

Captábamos reflejos en cualquier esquina.

Los reflejos de Teguise

Y disfrutamos de un buen día de mercadillo.

El mercadillo de Teguise

Recorriendo carreteras sinuosas nos dirigimos a Haría.

Haría y el Valle de las Mil Palmeras

Enclavada en el famoso Valle de las Mil Palmeras (algo menos, en realidad).

Palmeras en Haría

El Volcán de la Corona dominaba aquella parte de la isla.

Volcán de La Corona

En el Mirador del Río nos asomamos al infinito del Océano Atlántico, salpicado con el Archipiélago Chinijo.

El Archipiélago Chinijo

Para después parar en Órzola y comer un fantástico calamar al grill en el restaurante «El Norte».

Calamar al grill en el restaurante 'El Norte'

Si hubo un protagonista en la comida, amén del calamar, fue este: licor gallego de hierbas Rua Vieja.

El puto licor de hierbas 'Rua Vieja'

Después de cuatro chupitos de licor y una botella de vino me quedé un tanto perjudicado.

Llevo un pedo del carajo

Aunque digamos que no fui el único, no.

Qué coño, LLEVAMOS un pedo del carajo

Camino de la Cueva de los Verdes paramos en una playa increíble. Piedras, arena y soledad.

Piedras, arena y nosotros

Al llegar a la Cueva de los Verdes estábamos un poco cansados.

Descansando en la Cueva de los Verdes

Pero eso no nos impidió salir cagando hostias...

Mi prima Leti, haciendo la petarda

A los Jameos del Agua, a hacer un rato el cangrejo.

Haciendo el cangrejo en los Jameos del Agua

El día tocaba a su fin.

Camino de San Bartolomé

Cayó la noche en San Bartolomé. Noche preñada de verdes y blancos.

Noche serena en San Bartolomé

Celebramos la victoria de Pepe en el Gran Hermano de los cojones ese...

Javi y Leti celebran la victoria de Pepe en 'Gran Hermano'

Y montamos en el avión para irnos a casita.

¡Ya nos vamos!

Mi mirada triste y melancólica salía oblícua del avión. Como siempre que termina un viaje, me quedo triste y abatido.

Me quedo triste mirando al asiento delantero

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

PS Está claro que sin las explicaciones de Javi y Leti, que tienen que estar hasta los cojones de hacer de guías turísticos, jamás hubiera podido escribir esta historia. Un abrazo muy grande para los dos.