Crueldad con las vaquitas
Mi querido compañero y no obstante amigo Aitor Iturriozbeitia, conocedor de mi pasión por las vaquitas, me mandó ayer un enlace sumamente inquietante que apunta a una noticia publicada en El Mundo. La noticia se titula «Denuncian al Museo Reina Sofía por exhibir un vídeo de la muerte a martillazos de una vaca».
Un momento, un momento... Leamos eso de nuevo...
«[...] muerte a martillazos de una vaca [...]»
¡¿CÓMOR?! ¡HIJOS DE PUTA!
Jodeeeeer... Bueno, voy a dejar el tono de coña para comentarles de qué va la cosa. Por lo visto se trata de un vídeo de 53 minutos, rodado en la década de los 80 del siglo pasado en el que se ven las siguientes atrocidades:
- Le clavan puñales en la garganta a la vaquita para recoger su sangre en una copa y beberla. La vaquita sigue viva tras las punciones.
- Le quitan la piel a la vaquita para ponérsela a una persona.
- Le cortan la cabeza a la vaquita.
- Le cortan las patas a la vaquita para ponérselas a una persona.
¿Y a eso lo llaman arte? ¿Creen los responsables del Museo Reina Sofía que con poner un cartel advirtiendo que las imágenes pueden herir la sensibilidad basta?
Venga, hombre. Que se vayan a la mierda. Por lo que a mí respecta, que los empapelen. Soy muy tolerante en lo que respecta a los límites de lo que es llamado arte y lo que no, más que nada porque es una cuestión de percepciones.
Sin embargo, torturar a un animal para filmarlo y luego ponerlo en un museo me parece de hijos de puta. Ni artistas ni hostias.
Argh. Me hierve la sangre.
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Pilar dijo
No, si encima luego dirán que el que no tiene sensibilidad eres tú. Qué grandísimos hijos de puta, cagüentoloquesemenea.
14 Enero 2006 | 05:42 PM