Escena de 'Harry Potter y el cáliz de fuego'Noli y yo tuvimos ayer una noche tonta (no, no de esas), y nos dimos una saltito al cine, a ver «Harry Potter y el cáliz de fuego». Como es habitual en estos casos, te advierto que si sigues leyendo, con la misma destripo algo de la película que podrías no querer saber. Avisado quedas.

La primera sorpresa, el precio. No sabíamos que en el Yelmo Cineplex de Vecindario, que nos queda al ladito de casa, tenían sesiones a 3 euros para dos películas a la semana, que van rotando. Una agradable sorpresa, oiga. Y visto lo visto, menos mal que la rebajaron (ahí, calentando motores).

Yo no sabía nada de la película porque pasé de leer nada en la red antes de tiempo, y todavía no me he leído el libro (ahora me toca «Harry Potter y el prisionero de Azkaban»). Así pues, fui «virgen» a la película.

Ya desde el principio me dio mala espina... El principio resultaba un tanto vertiginoso para mi gusto, y me dio la impresión de que al encargado de puesta en escena con la misma le faltaba un hervor, porque algo fallaba. Me encontraba un poco descolocado.

«Bah», pensé. «Seguramente la cosa mejore enseguida».

Y una leche.

La cosa no solo no mejoraba, sino que parecía ir con la proa al marisco, como dicen los pescadores. La película sufre de unos altibajos brutales. La escena de la preparación para el baile de Navidad me tuvo llorando (de sueño) mientras duró. A pesar de que la primera prueba, el combate con el dragón, aparentemente prometía, la película se desinflaba luego, en un constante quiero y no puedo.

Escena de 'Harry Potter y el cáliz de fuego'

¿Y el doblaje? Ah, el doblaje. De antología. Creo que tendrían que coger (tanto en el sentido que le dan en Argentina como en el que le damos aquí, tanto da) a los actores de doblaje y rebanarles el pescuezo. Si en las entregas anteriores resultaban malos, en estas es mucho peor. En particular, el doblaje de Neville Longbottom es absolutamente infame. En ocasiones parece que está hablando mi sobrinita de dos años en el cuerpo de un chico de 14 años. Y eso después de haberle metido cuatro hostias para atontarlo.

Por el amor de Jah, ¿dónde narices están aquellos actores de doblaje que dieron fama a España como uno de los mejores países del mundo en ese campo? ¿Se han muerto todos o qué? ¿Es que no hay un solo actor de doblaje capaz de hacer que nos creamos el personaje? Jodeeeeeer.

Mención aparte merece la actuación de los actores que encarnan a Harry, a Hermione y a Ron. Inexistente, vamos. Si eso es actuar, yo soy Cyrano de Bergerac calvo. Cuando Hermione está bajando las escaleras en el baile de Navidad, parece que tiene un palo atravesado de lado en el culo y que le está haciendo dañito, por aquello de la mirada oblicua que pone. ¿A quién cojones está mirando? ¿Al encargado de atrezzo?

Creo que queda claro que no me gustó la película, ¿no? A ver, realmente estuve relativamente entretenido, excepto en ciertas escenas absolutamente infumables (la clase de maldiciones de Ojoloco Moody era soporífera). Y, como dice todo dios, los efectos especiales estaban bien. Pero a mí, a estas alturas, los efectos especiales me la traen al pairo, carajo. Quiero una historia que dé fundamento a la peli, y ésta no lo tiene.

¡Ojo! Recuerden que no he leído el libro, y sospecho que tenía que haberlo hecho, porque una compañera del curro (saludos a Vidina) me dijo que se saltan como cosa de un millón de detalles en la peli. En cualquier caso, el libro es bien gordo, así que comprimirlo para meterlo en tres horas de película con la misma no era factible.

Pero para hacer una peli de tres horas absolutamente infausta, mejor no hubieran hecho una mierda.

Aunque claro, ¿cómo le iban entonces a levantar el dinero a los pobres cretinos como yo?

Puaj.

PS Teniendo en cuenta que «Harry Potter y la orden del fénix» es un libro todavía más gordo que el anterior, no quiero ni imaginar cómo quedará la peli... Además, si las «dotes interpretativas» de los adorables protagonistas siguen aumentando a la par, al final lograrán que vomite mi propia bilis. Y eso que no tengo vesícula.