A veces veo programadores muertos...
Siento una presencia en la oficina. Como un viento helado que te estruja la columna vertebral mientras susurra en tu oído aberraciones sin fin. Creo que debe ser algún programador, muerto hace tiempo entre estos muros, de puro agotamiento. Pegado a la tecla y a la pantalla.
A veces, cuando miras de reojo, puedes verlo sentado en el depacho de la jefa, mirando fijamente lo que solo él puede percibir. Sus lamentos desgarran nuestros cerebros. Grita algo así como «¡CORE DUMP! ¡CORE DUMP!»
Hoy le he sacado una foto. Luego me ha mirado con una sonrisa lobuna que solo promete la tumba. Estoy acojonao.

