Historias antiguas, viejos amigos
Mi amigo Davide, más conocido como sinsangre, escribió una pequeña oda a la nostalgia el otro día. Puse un comentario en la historia en el que recordé una pequeña experiencia que tuvimos juntos hace un güevo de años. Y háganme el favor de dejar de pensar guarradas, ¿eh?
Hace muchos años (para mí que hace como cosa de 8 ó 9 años) empezamos él y yo la redacción de una novela compartida. La idea era la siguiente: yo empezaba a escribir un relato, y lo dejaba incompleto. Luego se lo pasaba a él, el cual a su vez escribía una parte. Él se lo pasaba a otro amigo, y así ad infinitum, ya que nunca nos dio por poner límites a nuestra creatividad. Recuerdo que en aquel ajo entramos Davide, Mavick, Jaume, Alfredo y yo mismo. Todos viejos amigos.
La idea surgió a raíz de las, um, observaciones astronómicas que hacíamos. En realidad no veíamos ni una puta estrella, pero nos lo pasábamos pipa en el mirador de Fataga a la luz del candil, contando historias, de boca en boca, a ver quién ponía más carne, es decir, imaginación en el asador.
Como podrán comprobar, la idea no es nueva. Eso de escribir relatos compartidos es más viejo que hacer aguas menores en posición erguida (o sea, que mear de pie). De hecho, con el auge de los blogs se ha popularizado eso de escribir de forma distribuida, más que nada porque ahora es muy fácil hacer que circule el relato a través de la cadena. Sin embargo, hace 9 años internet se limitaba a navegar con el Netscape Navigator por algunas webs extremadamente cutres y a mandar correos electrónicos con el Pegasus Mail. La cosa no estaba como para novelas distribuidas.
El caso es que nos pusimos al tajo. Yo escribí la primera parte de la novela y se la pasé por correo postal a Davide, que en esos momentos estaba estudiando enfermería en Lanzarote. Él se la pasó a Alfredo, me parece, el cual se la pasó a Mavick, ambos en Gran Canaria. En aquel momento la historia dio un salto y viajó hasta Barcelona, hasta mi amigo Jaume (un abrazo si me lees, trucho). Y aquí la jodimos. El muy mamón perdió la historia, con lo cual, la única persona que había visto cómo iba la historia era Mavick. Encima nos decía que estaba quedando de vicio.
En fin, jodidos quedamos. No nos quedaron ganas de repetir, más que nada porque el ejercicio de creación es único, irrepetible. No pudimos reconstruir lo que habíamos escrito, y encima nadie tuvo la prevención (excepto yo, por ser el que había iniciado la cadena) de hacer una «copia de seguridad» del relato, tal y como había quedado antes de enviarlo por correo. Ah, la juventud.
En un ataque de nostalgia producido por la pequeña historia que ha publicado Davide, recordé que el relato en realidad está publicado en la red. Forma parte de una práctica que hice en la facultad, en el curso 98/99 para la asignatura GSI (Gestión de Sistemas Informáticos). La idea era repetir el esquema de relato distribuido, pero a través de internet y por correo electrónico, publicando la composición del relato en una página web.
Fue un fracaso completo :)
No me escribió ni dios, pero claro, aquella era una web destinada a una asignatura, que no leería nadie fuera de las fronteras del curso. Sin embargo, esa web sigue ahí. Pública, además. Lleva así siete años :) Incluso me curré una serie de normas para publicación de la historia.
Aaaah, Davide. ¿Recuerdas la historia? Échale un vistazo y recuerda, viejo amigo. Recuerda.
PS Hay que joderse... Escribo un blog desde mayo de este año (es el primero, lo juro), pero en 1998 ya escribía como si tuviera uno. Y en esa época como que no había blogs :)
PPS Si se dan un garbeo por las páginas que publiqué, en general, tendrán chicha para hacer algún comentario jugoso, incluso poniéndome a parir. Pero no diré de qué se trata, claro. Eso le restaría encanto, jiji.


yeyo dijo
¡Ya se te iba la pinza desde hace años! jajaja... He leído el relato y como diría Will Hunting en el "Indomable": "Te falta poco para cortarte la oreja"... Espero que continues la cita con el "Hijoputa", tiene muy buena pinta (no recordaré a los que perdieron un best-seller más grande que el Código Da Vinci)...Por lo menos a mi me interesa más leer ese relato...
Un saludo.
Pd: Me he comprado dos estrellas de la muerte (espero que tengan más garantía que la D70s)...jajaja
3 Octubre 2005 | 05:57 PM