De mercadillo por Teror
Mi 50% y yo tenemos por costumbre ir de mercadillo los domingos. Como nos tomamos el fin de semana en plan relajado, gorroneando en casa de mis suegros (eso es lo que dice el cabrón de mi cuñado), San Mateo y Teror, con sus sendos mercadillos dominicales, nos quedan a un paso.
Los días están últimamente de escándalo en las medianías de Gran Canaria, muy luminosos, con unos cielos que quitan el hipo. Así pues, el paseíto hasta Teror, a unos 12 kilómetros de la Cruz del Herrero, fue de lo más agradable.
Si vas cualquier día entre semana a Teror te encontrarás con una villa tranquila, y si estamos en invierno, podrías pensar que estás en un pueblo fantasma. Hay poca gente por las calles, y ves ladrar a los perros en las calles casi desiertas (bueeeno, vale, a lo mejor me estoy pasando con la idealización de la escena; permítanme la licencia poética).
Sin embargo, si vas un domingo, te costará dar tres pasos sin meterle el codo en el ojo a un paisano o paisana. Las inmediaciones de la basílica del Pino se convierten en un hervidero a través del cual es difícil caminar. Multitud de puestos ofrecen su mercancía: quesos miel, panes exóticos (de millo, de papas, de nueces y almendras, etc.) Como no, encontraremos el inevitable chorizo de Teror, que como todo el mundo sabe, no se repite (parafraseando a Manolo Vieira). Un bocadillo de chorizo, un par de buchitos de agua, y tírate en una esquina a esperar a que aparezca el tipo vestido de negro armado con una guadaña. No podrás huir de él. Estarás repleto.
Estuvimos dando vueltas por allí un buen rato, comprando pan y admirando el género. Como últimamente llevo la cámara conmigo hasta cuando voy a cag... estooooo, a hacer aguas mayores (no sé de quién será la culpa), me dediqué a retratar la villa mariana desde varios ángulos. De paso, me puse a babear cuando vi a una señora con una Canon EOS 350D. Es que no puedo ver una cámara réflex sin tener orgamos en el lóbulo occipital.
Como siempre, he publicado el resultado de mis desvaríos fotográficos en Flickr, para uso, abuse, disfrute y eyaculación del personal. Así que ya saben, si quieren, pueden darse un paseo por el mercadillo de Teror.
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yeyo dijo
¡No sabes cuántos domingos lo he pasado ahí! Me conocía puesto por puesto. Mi madre compra el pan todos los domingos en el puesto que se ve en la fotografía: 531, desde hace más de 20 años (la señora es íntima de mi madre debido a esa relación).
Arggggggg...Calvo, me quitaste una de mis ideas. También te digo la del mercadillo de San Mateo, que era otra que me queda por hacer. ¡Qué sitios! ¡Qué productos!
Un saludo.
19 Septiembre 2005 | 05:59 PM