Amstrad PC 1512 SDMi hermano se puso ayer en modo retro hablando del Amstrad PC 1512. Te recomiendo que leas su historia y así empatas luego con esta.
(tictactictactictactictactictactictactictactictactictactictactictactictactictactictactictac)
Ya, ¿no? Bueno. Como ya habrás leído, ese fue el primer ordenador que entró en mi casa, aunque no fue el primero que pasó por mis ansiosas manos. De chico tenía martirizado a la mitad del vecindario hurgando sus ordenadores. Recuerdo un Amstrad CPC 464 que tenían un par de vecinos mallorquines, Javi y Miguel, si no recuerdo mal, y recuerdo cómo me dedicaba a cambiar a lo loco el código del «Fernando Martín Basket Master», a ver lo que pasaba (generalmente lo único que conseguía era que no cargara el juego, claro). ¡Ah, la nostalgia!
Supongo que puede decirse que empecé tarde con ordenador propio, porque me costó sangre y años de esfuerzo convencer a mi padre de que me comprara un bicho de aquellos. Todavía no sé cómo cojones lo conseguí, pero el caso es que el 17 de junio de 1989 se cumplió mi sueño, y mis padres me compraron un Amstrad PC 1512 SD.
Er... ¿Que cómo estoy tan seguro de la fecha? Comprúebenlo ustedes mismos :D ¿Satisfechos? Sí, hasta tengo todavía la garantía de compra, jiji. Sospecho que algún día tendré que ir al médico para hacerme mirar mi manía de guardar cosas aparentemente inservibles, aunque el responsable del almacenamiento de la factura fue en realidad mi padre. Él me la dio como una especie de «transferencia simbólica de poderes» cuando me mudé a mi casa :)
Como anécdota curiosa, cuando fui con mis padres al Corte Inglés de Las Palmas a comprar el bicho, yo tenía las chinas, en pleno apogeo. Cuando te dan de pequeñito, pasan, pero cuando te dan con casi 15 años, dan algo de repelús. El pobre vendedor fue automáticamente a darme la mano (maldita la falta, que para eso el que pagaba era mi padre, pero bueno, intentaba congraciarse el hombre), y casi recula dos metros cuando me ve la cara, llena de pústulas rojas. Ahora que lo pienso, a sinsangre le hubiera encantado tener una foto mía de la época. Como es tan morboso, pues...
Volviendo al cacharrete, todavía me acuerdo de sus características, como si lo tuviera delante. Tenía 512 KB de memoria, una tarjeta de vídeo CGA capaz de mostrar cuatro colores a la vez a una resolución de 320x200... De hecho, la foto que muestro al principio de la historia es casi tan grande como un gráfico de los que podía mostrar ese ordenador :) Venía con una sola disquetera de 5 1/4", para discos flexibles. Y punto pelota. Más que suficiente, durante años.
Las únicas ampliaciones que le hice al cacharro fueron bastante artesanales. Casi al final de su vida (me duró unos cuantos años) le puse una disquetera de 3 1/2", pero como el Amstrad no estaba preparado para esas vainas, mi padre me tuvo que montar una carcasa de madera que atornillé a la caja por el interior para poner la unidad. También tuve que comprarle un adaptador (eso sí que lo tengo todavía) porque los cables de datos de esas disqueteras no eran compatibles con los de las disqueteras antiguas. Me río yo de lo que hacen algunos hoy con sus ordenadores, jiji.
Por cierto, ahora que veo la factura, después de tantos años, capto en toda su magnitud lo que tuvieron que sacrificarse para poder pagar el ordenador. En 1989, casi 170.000 pesetas eran muchas pesetas, y mi padre, trabajando de carpintero y con dos pirañas devorando su sueldo (sobre todo en lo que se refiere al cabrón de mi hermano, jiji), no es que estuviera nadando en la abundancia, precisamente. Solo puedo darles las gracias por habérmelo comprado (ya lo hice anoche en persona; se me quedaron mirando raro). Eso me dio la posibilidad de trastear con los ordenadores a muerte. Y así sigo, hasta la fecha, tecnófilo perdido :)
Creo que dejaré para otro día hablarles de los juegos que recuerdo de la época, porque ahí hay material para otra buena historia. A ver, ¿por dónde empezaría yo...?