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La Coctelera

Ad astra

El blog es de Chuck Norris y me lo follo cuando él quiere

8 Agosto 2005

Etiqueta tu mundo

El otro día escribí una historia un tanto acelerada acerca del uso de etiquetas (tags) que hago en este nuestro weblog. Como me consta que algunos se quedaron con los calzoncillos a media pierna, ahí va el segundo intento. A ver si reprimo mi entusiasmo.
La facilidad con la que uno puede encontrar contenidos en internet es pasmosa. Casi todo el mundo recurre a San Google bendito para buscar cualquier cosa. Yo lo usé una vez para encontrar formas de hacerme el nudo de la corbata (era la boda de un amigo), y el caso es que funcionó.
Si tú, además de leerme, escribes tu propio blog, sabrás que todo lo que escribes se puede encontrar en internet. Por ejemplo, si buscan la palabra «Moiras» verán una historia que ha escrito mi amigo sinsangre, navegando un rato hacia adelante en la lista de resultados. La posición que tengan en las búsquedas dependerá de varias cosas:

  • De lo conocido que sea el tema. Cuanta más gente lo nombre, más difícil es aparecer en una buena posición.
  • De la cantidad de veces que lo nombres tú en tus historias. Si conviertes el tema en algo habitual, es más probable que su posición en el Google mejore.
  • De la cantidad de gente que enlace tu historia. Cuanta más gente hable de tu historia, mejor será su posición en las búsquedas.
  • De tu habilidad para identificar ese tema como algo especial. O dicho de otra forma, de tu habilidad para etiquetar dicho tema.

Pongamos por ejemplo mi vaquitofilia recalcitrante. Si buscan «vaquitas» en el Google, verán que aparezco en el quinto lugar. Y lo que aparece en el quinto lugar es la categoría que tengo para ese tema en el blog. Es decir, el Google reconoce que doy suficientemente importancia al tema como para haber creado una categoría al efecto, y encima el tema es lo suficientemente raro como para colocarme en una buena posición dentro de las búsquedas. Y antes de que nadie me acuse de tramposo, les diré que hice la clasificación de forma natural. Lo de las búsquedas vino luego.
Hasta aquí todo bien, ¿no? Todos sentimos en mayor o menor medida la necesidad de clasificar nuestra información. En el caso de los escritores de blogs, la cosa además sirve para que los demás puedan encontrar con más facilidad historias sobre tal o cual tema.
Sin embargo, como todos los escritores de La Coctelera saben, es fácil caer en la tentación de sobreclasificar tus historias. Cada historia que escribas puede acarrear una categoría nueva. Por ejemplo, podría crear una categoría llamada «etiquetas» para esta historia. Sin embargo, he decidido clasificarla en las categorías «Tecnología» y «Blogs». Por supuesto, no es la única clasificación posible. Mis allegados la clasificarían como «friqui», sin más :)
Ahora supongamos que puedes clasificar tus historias de una forma mucho más natural, utilizando las etiquetas que te dé la gana en un momento dado, sin que ello implique tener que crear categorías nuevas cada vez que utilizas una etiqueta que no utilizaste antes. Sería fantástico, ¿no?
Olvidándonos de la tecnología, ¿cómo etiquetarían ustedes esta magnífica historia de yeyo? Si yo fuera a poner esa historia en un cajón y tuviera que pegarle unas etiquetas a ese cajón para poder encontrar la historia luego, pegaría «Fotografía», «Gran Canaria», «Mancomunidad del norte» y «Poesía», por ejemplo.
Ahora imaginen que esas etiquetas que ustedes ponen están a disposición de cualquier internauta. Cualquiera. En cualquier rincón del mundo. Puede suceder que ustedes sean los únicos que emplean cierta etiqueta (como «Vaquitas»), o puede ser que haya miles de personas que empleen cierta otra (como «Blogs»). ¿Captan el poder subyacente? Ustedes se limitan a etiquetar sus historias, sin cortapisas, y de esa forma contribuyen a que sus contenidos sean accesibles, fáciles de encontrar. Las implicaciones de esto no están del todo claras, por lo menos hasta que su uso esté generalizado, pero sospecho que con el tiempo llegaremos a percibir la auténtica importancia de todo este tinglado.
¡Ah! A lo mejor han notado que no he utilizado ni una sola vez la palabra Technorati, que tanto utilicé en la historia que precedía a esta. Mi idea era que entendieran qué carajos es eso de etiquetar las historias, que entiendan para qué puede servir eso. Otro día, en lugar de contarles el qué, les contaré el cómo, y les explicaré cómo hacerse una cuenta en Technorati para poder etiquetar sus correos según este sistema.
PS Espero que a mi hermano se le haya quitado la indigestión que cogió al leer mi historia anterior sobre etiquetas.
PPS Por cierto, escribiendo el artículo me he dado cuenta de que soy la única persona del universo que utiliza la palabra «vaquitofilia». Me arrayaré un millo.

Tags de Technorati | | |

servido por adastra 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

yeyo

yeyo dijo

Arráyate dos millos.
¡Te he entendido! Jajajajaja

8 Agosto 2005 | 07:58 PM

barravar

barravar dijo

Genial, intructivo y divertido. Nada mas que eso.

9 Agosto 2005 | 09:10 PM

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