Recuerdo cálidas noches en las que nos dedicábamos a escuchar música que todos los demás consideraban rara. Comentábamos películas que veíamos en el cine cuando nuestro exiguo presupuesto nos lo permitía. Recuerdó cómo nos divertíamos jugando a la llamada de Cthulhu, a juegos de cartas al estilo Magic, o a cualquier cosa que implicara mover la neurona.
Siempre fuimos dos expatriados en nuestro propio grupo de amigos. Dos raros entre los raros. Ni tan siquiera conocíamos el significado de la palabra freak. Ni que se nos pudiera aplicar.
Como cantaba Soledad Giménez, lo mejor que conocimos separó nuestros destinos, pero siempre se puede reiniciar aquello que dejamos interrumpido por las vías más insospechadas (eso de reiniciar no lo canta ella, obviamente).
Hoy este pedazo de friqui tiene un blog. Les invito a que lean a sinsangre. Disfruten leyéndolo como lo hago yo.
[...]mi nombre es Legión, porque somos muchos[...]
San Lucas 8:30 (más o menos)