Como reza mi tarjeta de boda, después de siete años saliendo con mi chica, este sábado vamos a cambiar de estado lógico. Bueno, no es que crea que vaya a cambiar lo básico: nos queremos a rabiar :) El resto es, como nunca me cansaré de repetir parafraseando a Michael Ende, otra historia. Y como tal, debe ser contada en otra ocasión.
Buena parte de lo que he escrito estos días ha estado motivado por el estado de profunda histeria en el que me encuentro. Tengo diarrea. Cago mucho. Supongo que el sábado me reiré de mis nervios, pero estar así forma parte de mi naturaleza, así que no puedo evitarlo :)
No soy muy dado a hablar de mí mismo en este nuestro weblog (prefiero seguir los caminos laterales que toma mi desquiciado cerebro), así que ruego disculpen el exabrupto.
Estaré una buena temporadita sin escribir nada, más que nada porque:

  • No quiero ser un caso patológico de divorcio prematuro acercándome a un ordenador en mi viaje de novios.
  • Dado que la conexión en mi casa es una mierda (soy uno de esos que todavía andan con módem de 56 Kbps), hasta que no ponga la ADSL (Telefónica mediante, el mes que viene), va a ser que no publico nada desde casa.
  • Tengo que comprobar si las partiditas al «Guild Wars» me dejan tiempo para escribir en el blog... Noooo, esto es broma.

Así que ya saben. Como decía Superratón, «¡No se vayan todavía! ¡Aún hay más!» Muchas gracias a todos y a todas por compartir mis delirios. Da gusto saber que tienes tu pequeña legión de fieles seguidores y seguidoras.
Slante!
PS A ver... Sí, puedo oir los suspiros de alivio de mis víctimas de correo. Pensarán «¡joder, un mes sin los correos del Pablo!». A mamarla, por si acaso. Eso se llama insulto preventivo.