La verborrea no se disfruta en solitario esplendor, sino que es cosa de familia
Acabo de descubrir, como el que no quiere la cosa, que mi propio hermano ha decidido volcar los contenidos de su calenturienta mente en almacenamiento persistente. Dicho en cristiano, ha inaugurado su propio weblog.
El invento en cuestión se llama «Blogosito», y aunque de momento tiene una sola historia, desde aquí le animo a que publique chorradas sin tino. Se queda uno más a gusto, oye...

