Tengo por costumbre «rociar» a mis amigos y amigas con toneladas de correo... Pero no, no crean que soy un vulgar spammer, no. En todo caso soy un spammer elaborado :) Me explico.

A decir de algunos, padezco de verborrea. Y claro, de alguna forma tengo que darle salida. Antes de tener este weblog solía enviar correos a mis queridos y queridas sufridores/as con contenidos similares a los que pueden encontrar aquí (nada de cartas en cadena, «pogüerpoins» ni chorradas similares, por dios).

Sin embargo, hay una regla que siempre (salvo error) cumplo a rajatabla: NUNCA mando las direcciones de correo «en abierto». Tengo amigos y amigas dispersos en muchos puntos del globo, y muchos de ellos no se conocen entre sí, por lo que no es de recibo que cada uno de ellos pueda ver las direcciones de correo de los demás. Además, si a cualquiera de ellos les da por reenviar un correo de los que mando (mala idea, en cualquier caso; algunos son de carácter personal), ningún spammer (de los de verdad) podrá utilizar el mensaje para obtener direcciones gratis a las que martirizar.

Conste que no siempre he estado en el Lado Luminoso de La Fuerza (lo siento, lo siento; es que se acerca el glorioso jueves, como todo buen friqui de Star Wars sabe). Antaño mandaba mis correos con la lista de direcciones «en abierto»... Luego te encuentras sorpresas desagradables, como gente a la que no conoces de nada y que te felicita por tus correos, o lo que es peor, si buscas en el Google tu nombre completo encuentras alguna sorpresa desagradable...

Bueno, como la historia me está quedando demasiado larga, creo que explicaré (para los menos versados) cómo mandar los correos usando el campo BCC en otra historia.