El blog es de Chuck Norris y me lo follo cuando él quiere
3 Julio 2009
3 Julio 2009
3 Julio 2009
29 Junio 2009
Me sé de uno que, al leer el título de la historia, se ha imaginado de qué voy a hablar. Eso después de cagarse en mi señora madre, por decir algo no demasiado ofensivo ![]()
Hace unos cuantos días murió Michael Jackson, como todos ustedes sabrán, a menos que hayan estado de misión en Marte hasta la semana pasada. El día en que murió, la radio y la tele se volvieron de repente de color MJ, a todas horas. De repente, parecía que todo dios ha sido fan de Michael Jackson de toda la vida.
Pero tranquilos, que no me voy a poner a rajar de nadie
No me voy a poner en plan lacrimógeno, porque a fin de cuentas, que un artista que me gusta muera me jode porque nunca más volverá a sacar un disco de la música que me gusta, pero no se trata de una desgracia personal. En cierto modo me hace gracia la gente que salió por la tele rasgándose las vestiduras.
Mi epifanía con Michael Jackson llegó hace muchos años, allá por los 90, gracias a mi amigo Mavick, y en menor medida, al perpetrador de la frase que da título a esta historia (ya llegaremos a eso, ya, jojo). Mavick me introdujo en la música de este genio, este tío que hizo una música como no le he visto hacer a nadie más. Un tío que al final de su vida daba penita, porque tiró su vida por el retrete, pero como siempre digo, no hay que confundir que te guste su música con que te guste la persona. Para mí como si MJ era violador de perros... En lo tocante a lo musical, claro. Siempre sostuve que si lo que le imputaban era cierto, merecía que lo entrullaran para el resto de sus días.
Mi amigo JC envió un correo larguísimo el viernes, que reproduciré por aquí si él me da permiso. Su correo es tan bueno que le da por saco a cualquier cosa que tenga yo que decir (que tampoco es tanto).
Sin embargo, hay una anécdota protagonizada por uno de mis amigos y lector asiduo de este blog
Recuerden que MJ estuvo en Tenerife en el año 93 para un concierto. Cuando me lo dijo mi amigo Mavick me quedé flipando. ¿MJ en las islas? Coño, se habría perdido. Pero no, era real. Él y mi otro amigo, al que llamaremos X, insistieron para que fuera con ellos, pero yo de acojonado no fui (tenía cierta aprensión a viajar, que se me ha ido quitando con el paso de los años).
Ellos fueron a Tenerife a ver el concierto, y cuando volvieron, no les cabían los genitales en los calzoncillos, de excitados que estaban. Lo mejor de todo fue LA ANÉCDOTA que me contaron, así, con mayúsculas ![]()
A mi amigo X le hicieron una entrevista justo a la salida del concierto. La típica de enganche en la que un reportero trinca a un fan con cara de follarse a un perro que lleve tatuado «MJ» en el lomo, para preguntarle que qué le había parecido.
El amigo X, totalmente fuera de sí y con una erección de babuino (eso no me lo dijo, pero no era difícil de imaginar), espetó un sonoro «¡ME CASARÍA CON ÉL!». Y eso porque le preguntaron a él primero, porque Mavick era mucho, pero que mucho peor.
Digamos que todavía se lo recuerdo de vez en cuando, solo para poner las cosas en contexto ![]()
Siempre pensamos que esa gloriosa frase digna de cualquier cabalgata del Día del Orgullo Gay se había perdido como lágrimas en la lluvia, porque a fin de cuentas fue proferida en la era prehistórica en la que hinternecs era un sueño húmedo equivalente a pornografía de la dura para nosotros. Lo que no sé es si estará en el metraje que TVE ha subido a YouTube y que nos llega por cortesía de CanariasBruta
Yo no lo he mirado, que estoy en el curro, pero si alguien se traga las cuatro partes y detecta la frasecita, que deje un comentario.
Vayan al minuto 7:45 de este vídeo (en teoría va automáticamente), vayan ![]()
Por cierto, señor X, nos ha mentido usted todos estos años. La realidad era mucho peor. No dijo usted «¡ME CASARÍA CON ÉL!», sino «¡QUIERO ACOSTARME CON ÉL!». Hay un matiz importante de putiferio y degeneración ahí.
Que me tronchoooooooooooooooooooo ![]()
23 Junio 2009
Bueno, a mí no, en realidad. No siempre, al menos.
Ejem.
Sé que más de la mitad de mis lectores, cada vez que ve aparecer la palabra «videojuego» en una de mis historias, ejecuta estas dos acciones de forma secuencial:
Encuentro este comportamiento absolutamente lógico y saludable, pero les pediré que sean indulgentes conmigo. Solo una vez. Lo prometo.
Voy a tener que desincrustar la imagen que he conjurado en mi mente al leer la historia, a base de hostias contra la pared.
!-->23 Junio 2009
Redefinir dichos populares es algo que me causa íntima satisfacción.
Por ejemplo: esta mañana estaba en el garaje, colocando a Claudia en la silla para llevarla a la guardería, con los ojos legañosos (los dos, tanto el padre como la hija).
En esto que me monto en el coche y veo una cucaracha unos metros por delante, en otra plaza de aparcamiento.
Déjenme aclarar una cosa, para los no canarios que no hayan visto historias anteriores similares en este vomitadero: las cucarachas de Canarias olvidaron que el Cretácico acabó hace unos 65 millones de años. Ese pequeño despiste ha hecho que, en lugar de reducir su tamaño como cualquier cucaracha decente, se hayan quedado con el tamaño y las capacidades voladoras de los pterodáctilos.
Ninguno de ustedes querría que una chopa (nombre «cariñoso» que le damos a esas hijas de la gran puta) se le posara encima. Créanme que no.
En retomando el hilo, les decía que vi una pedazo de cucaracha en la plaza de garaje que estaba delante de la mía, a unos metros. Yo ya estaba en el coche, y como las cucarachas me dan un asco que no se pueden ni imaginar, y por descontado, no iba a pisarla (no he pisado una cucaracha en mi vida), utilicé lo que tenía más a mano.
El coche.
Una Citroën Berlingo pesa algo más de una tonelada, si no me engaña el Google, así que supuse que bastaría para aplastar al bicho. Siempre que le acertara, claro.
Observé cuidadosamente el avance de la cucaracha, hasta que estimé que por su trayectoria y velocidad podría pisarla con la rueda delantera derecha.
Plaf.
Radiografía de cucaracha. A la primera. Sin compasión.
He usado una furgoneta de más de 1000 kilos para matar a una chopa. Ya puedo tachar eso de mi lista de cosas pendientes.
!-->22 Junio 2009
O eso es lo que parece considerar el antivirus que se usa en el Gobierno de Canarias.

Así que ya saben, hamijos, si creen ver tetas y culos al leer este blog, no se preocupen, es normal. Su subconsciente no los está engañando.
PS No sé si darle las gracias al colega que me ha dado el aviso, porque de todas formas no podrá ver esta historia. Desde el curro, al menos ![]()
PPS Tengo la sospecha de que esta historia no me ayudará precisamente a que el antivirus ese desclasifique mi blog como porno.
PPPS Me pregunto si mi querido colega llegó a mi página por error y avisó al administrador ![]()
22 Junio 2009
Hoy volvía de una reunión en el coche (no, la reunión no fue en el coche), cuando pasé cerca de una fábrica con dos chimeneas.
Créanme, el detalle de las dos chimeneas es importante.
Cuando vi las chimeneas, pensé automáticamente en sacar una foto, pero claro, no podía pararme en medio de la circunvalación para sacar la cámara. Aunque tenía el hospital doctor Negrín al lado, así que no hubieran tardado mucho en llevarme a urgencias por atropello múltiple.
En cualquier caso, no pude sacar la foto. Pero eso no me impide hablar de la foto que no pude sacar. Y esto no es algo tan desviado como piensan. Hace tiempo encontré un foro en el que la gente hablaba de fotos que nunca pudo hacer. Algo así como fotógrafos recreándose en su desgracia. No lo recuerdo. Perdí el enlace. Fue lo mejor.
A lo que iba. Las dos chimeneas tenían humo. «Como todas las chimeneas», dirán ustedes. Pero claro, era la cualidad del humo (de los humos, más bien), lo que hacía que la escena fuera digna de ser capturada. Una chimenea escupía humo blanco y la otra escupía humo negro.
A menos que no hayas visto en tu vida el show que se monta cada vez que un Papa es asesinado hay que sustituir la pieza principal del Vaticano se elige un nuevo Papa, la ironía del asunto se te escapará.
Lo que pensé sobre la marcha fue: «si hubiera podido sacar esta foto, la titularía "el Vaticano elige a su Papa de Schrödinger" o bien "el Vaticano abraza por fin la mecánica cuántica"».
Lo segundo que pensé fue «como no puedo sacar la foto, no puedo soltar mi increíble ocurrencia en el blog».
Lo tercero que pensé fue «ya, ¿y quién cojones te impide hablar de esa chorrada en el blog?». Sí, a veces tengo ricos diálogos internos.
Lo cuarto que pensé fue «¿no era Stephen Hawking el que decía que cada vez que oía nombrar el gato de Schrödinger le entraban ganas de pegarle un tiro?».
Lo quinto que pensé fue «¿pegarle un tiro a quién; al gato o al interlocutor que habla del gato?».
Lo sexto que pensé fue «si matamos al gato de Schrödinger, ¿podemos llamarlo "colapsar la función de onda del puto gato al estado cuántico 'muerto'"?».
Lo séptimo que pensé fue «¿esto es aplicable en cualquier asesinato? ¿empezaremos a ver este argumento en los juicios por homicidio? "Señoría, yo no lo maté; solo colapsé su función de onda"».
Aquí tuve que dejarlo, pero no estoy seguro de si lo dejé porque ya estaba llegando al trabajo o por el incipiente dolor de cabeza que tenía.
Estoy confuso.
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